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Serie – Cap. 2 “Detonante en marcha”

Publicado: mayo 1, 2008 en General, Relatos
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Parece que… el futuro es bastante divertido no es así…

Decía esto mientras dibujaba la media sonrisa en su rostro, totalmente descuidado, y con el par de cicatrices en el rostro, que le recordaban a todo el que lo veía que era uno de “Los Tres”. El “Mítico Jorel”, aún cuando su acompañante y hombre de confianza, no lo escuchase, disfrutaba conversar con quien pudiera escucharlo sin emitir respuesta alguna, por lo que esto poco importaba. La humedad se había apoderado de la zona, sin embargo, se podía escuchar los ruidos a los lejos, de las personas que los esperaban, y que había podido sentir hacía unos kilómetros atrás.

Jorel caminaba, tranquilo, como era costumbre, casi nunca parecía tomarse en serio la situación, aunque en realidad tomaba mucha atención a lo que sucedía a su alrededor, su aparente juventud podría interpretar todo lo contrario. Sin embargo era muy respetado, por quienes lo acompañaban. Y esta vez mostraba su rostro, para negociar. Una de las cosas más “sublimes” y “determinantes”, en la guerra, según sus propias palabras. Que otra cosa podía pedir. Hombres que morían por unas cuantas piedras brillantes. “Mercenarios”, creo que así es como los llaman, le dijo una vez más a Kero, un fiel servidor, de esos que aburren, por su inexpresividad, pero totalmente confiable. Probablemente Kero fuera el único al que Jorel le permitía caminar a su diestra. Siempre se le veía caminar a su lado. Algunos decían que tan solo era otro “mercenario”, otros que hicieron un pacto luego de que Jorel le perdonara la  vida, y algunos sugerían que la existencia que caminaba al lado de Jorel no era humano. Lo cierto es que Kero, tan solo solía dirigirle la palabra a Jorel, o simplemente limitarse a escuchar y obedecer órdenes.

La espesa Niebla se disipaba a medida que ambos bandos iban acercándose. De repente, Kero notó la gran presencia de guerreros burdos y arcaicos, alrededor suyo. Pero cuando pretendía poner sobre aviso a Jorel, este le lanzo una mirada carismática, escondiendo mucha audacia en su expresión, por lo que Kero sabía que no debía preocuparse.

De repente uno de los Mercenarios se le acercó, y dando clara muestra de actitud petulante y soberbia, comenzó con el protocolo, entregando su informe y condiciones. Kero también se le acerco, y al mismo tiempo que recibía el trozo de papel, le alcanzaba al hombre de toscas facciones otro de similares características. – Muy bien, creo que ya todo está dicho, estoy seguro de que mi oferta no es nada despreciable, y el trabajo es muy sencillo, así que espero tener prontas noticias, señor de las armas – Dijo Jorel con un tono y una sonrisa que mezclaban seriedad con un comentario burlesco. -Sí, eso creo. Pero he escuchado noticias de que Darío se estaba mobilizando por esas regiones ¿está seguro, de que no lo encontraremos en nuestro camino? – Respondió amenazante el líder de la banda. – Acaso crees que yo mismo me tomaría la molestia de preparar todo esto, y de malgastar tantos tesoros, si no estuviera seguro –  Agregó una vez más Jorel, totalmente seguro de lo que decía, o al menos aparentaba estarlo.

Es así de que luego de intercambiar algunas palabras más de coordinación el grupo desapareció. – Maestro, ellos no serán problemas para Darío, es un desperdicio de tiempo – Jorel miró, por un momento a Kero, sin perder la sonrisa. – Mi precavido Kero, parece que no me conocieras. Ellos morirán a manos de Darío, pero eso no es lo más importante. Sólo son el detonante, que forzará a Darío a salir de su escondite y participar de un bando. No importa en cual, sólo necesitamos que participe. Una vez el Gran Maestro del Cielo, haga su aparición en batalla, esta riña tomará un rumbo cada vez más interesante. Lo que por ahora parece una simple disputa,  de  desacuerdos, podría transformarse en el paso definitivo que transforme por fin este maldito mundo. Se lo debo a ellos. – Jorel, nuevamente perdía su mirada en el vacío de la espesa Niebla, mientras Kero lo miraba fijamente sin sobresalto, pero escondiendo un entusiasmo increíble, pensó:  “Sí, eso será interesante”.

A muchos kilómetros de distancia, an alguna región de este mundo. Darío despertaba de una horrible pesadilla, para luego, adentrarse en el bosque, a visitar la tumba de un viejo amigo.